Las luces y el ruido eran abrumantes. Habían dos camionetas estacionadas en la calle y gente deambulando por todo el departamento. Del baño entraban y salían técnicos con mirada preocupada y murmurando cosas que ellos no podían entender.
Un hombre vestido con traje de trabajo anaranjado hizo una cuenta regresiva y señaló hacia la cámara.Todo estaba listo.
-Estamos en casa de Agripina Meléndez, quien nos llamó aquí, a Milenio X, su programa de investigación científica paranormal, para decirnos de un fenómeno cósmico que está sucediendo en su hogar.- Dijo el investigador levantando una ceja que hacían que su tono fuera de seriedad absoluta. Con brazos cruzados y buscando un encuadre de un cuarto para la cámara, Mani Baussan era la autoridad en ovnis e investigación paranormal. Era un hombre maduro con el cabello canoso, barba de candado y ojos penetrantes.
Para Andrés, Baussan era el mejor científico del país, ya que en su programa siempre presentaba reportajes sobre secuestros y avistamientos que hacían que los espectadores se estremecieran. También hacía reportajes a fondo sobre brujería, fantasmas, círculos en los campos de cultivo y dietas milagrosas. Todo un hombre de ciencia.
El movimiento en casa de Pimienta eras mucho más de lo que había creído que sería y, al vivir sola, no estaba acostumbrada a ver tantas personas. En realidad, hasta desconfiaba un poco de todos.
-En el baño del departamento ha aparecido una prueba irrefutable de que no estamos solos en el universo y de que las conexiones interdimensionales son toda una realidad.- El presentador hizo una pausa dramática para tomar aire que hizo su discurso un poco más grave. Se dirigió a la chica, quien tenía las manos empapadas de sudor. -Dinos, Agripina…
-Pimienta.- Interrumpió ella. Por alguna razón que jamás entendió, sus padres la habían llamado así. Con un nombre que sólo le causaba problemas y burlas de los demás. En secreto ella sabía que esa era una de las causas de haberse ido de casa desde una edad muy temprana.
Baussan titubeó.
-Pimienta, dinos cómo encontraste este fenómeno. Este hoyo de gusano que puede cambiar la historia de la humanidad.
Una alarma sonó en el fondo de su mente. Estaba en televisión y no podía decir cómo había encontrado en realidad el remolino. Necesitaba decir una historia alterna y creíble. Era su momento de brillar. Quizá algún productor de televisión la descubriría y le propondría hacer una telenovela. Después vendrían un par de películas y debería cuidarse de los papparazzis. Ser estrella era todo un reto.
Pero todo ese futuro alterno dependía de decir una muy buena historia.
-Entré para hacer de la chis y lo vi. Ahí estaba.- “Tarada”, dijo la voz interna en su mente al verse en la penosa situación de haber dicho la verdad ante el mejor científico del mundo.
Baussan la miró haciendo un claro un esfuerzo por no reír, mismo que disimuló con una tos muy discreta. Esto tendría que ser fuertemente editado porque “hacer de la chis” no era tan emocionante como “hubo una explosión” o “vi luces en el cielo y un enano plateado me dijo…”.
-Y le dije a mi novio, y pues decidimos llamarlo. Nos gusta mucho su programa, Señor Baussan. Está bien bonito.- Continuó ella mientras arrebataba el micrófono.
Andrés, que había estado mirando la escena desde fuera de cámara, saltó a lado del investigador  y comenzó a hablar.
-Señor Baussan, ¿esto es prueba de que hay vida en otras partes del universo?
Baussan, molesto por la intromisión, respondió de mala gana, pero con su mejor sonrisa de cadena nacional.
-Es prueba irrefutable.- Dijo mirando a la cámara.
Al darse cuenta que con Pimienta y Andrés no lograría nada importante para el programa de televisión, el reportero decidió cambiar de táctica.
-Este tipo de fenómenos son muy extraños. Por medio de ellos, inteligencias superiores se comunican con nosotros. Sígueme, Paco.- Dijo dirigiéndose a la cámara.
Pimienta y Andrés miraron trabajar a todo un profesional. Ella estaba impresionada por la presencia de tan notable investigador, aunque un poco frustrada por haber echado a perder su oportunidad de brillar. Él creía que, de alguna forma, tenía que seguir los pasos de tan notable y acreditado personaje.
Con el aplomo que le daba el aparecer en cámaras, Baussan entró al baño y miró de frente el fenómeno. En menos de un segundo, su expresión de suficiencia y de autoridad cambió a miedo y su mente se aceleró. “Un maldito hoyo de gusano en un excusado. Esto debe ser lo más peligroso que existe. Qué pinche miedo. Espero que no pase na…”
-¿Cómo lo ve?- Preguntó Andrés.
Baussan recuperó el control de sus expresiones y miró a la cámara.
-Es claramente lo que esperaba ver aquí. No es la primera vez que esto me pasa. Hace 10 años viví algo parecido en un pueblo cerca de Kuala Lumpur y el contacto extraterrestre resultó evidente.
Todos los que estaban presentes, Andrés, Pimienta, el camarógrafo y los técnicos, asintieron. Escuchaban hablar al experto y esperaban su dictamen.
Baussan los miró y comprendió que su improvisado público quería que sucediera algo espectacular.
-Lo que hay que hacer es…
Y todos arquearon las cejas. Pimienta contuvo el aliento.
-Jalar de la palanca.
Y sin decir nada más, Baussan bajó el micrófono y con su mano libre jaló la palanca del excusado.
***
El planeta tierra flotaba muy cómodamente en el firmamento. Siempre había estado y era parte normal del panorama espacial.
Hasta que un día un hoyo negro creció de improviso y la devoró.
Desde entonces todo lo que queda en ese lugar es un objeto de porcelana con apariencia de asiento cóncavo.

toiletLas luces y el ruido eran abrumantes. Habían dos camionetas estacionadas en la calle y gente deambulando por todo el departamento. Del baño entraban y salían técnicos con mirada preocupada y murmurando cosas que ellos no podían entender.

Un hombre vestido con traje de trabajo anaranjado hizo una cuenta regresiva y señaló hacia la cámara.Todo estaba listo.

-Estamos en casa de Agripina Meléndez, quien nos llamó aquí, a Milenio X, su programa de investigación científica paranormal, para decirnos de un fenómeno cósmico que está sucediendo en su hogar.- Dijo el investigador levantando una ceja que hacían que su tono fuera de seriedad absoluta. Con brazos cruzados y buscando un encuadre de un cuarto para la cámara, Mani Baussan era la autoridad en ovnis e investigación paranormal. Era un hombre maduro con el cabello canoso, barba de candado y ojos penetrantes.

Para Andrés, Baussan era el mejor científico del país, ya que en su programa siempre presentaba reportajes sobre secuestros y avistamientos que hacían que los espectadores se estremecieran. También hacía reportajes a fondo sobre brujería, fantasmas, círculos en los campos de cultivo y dietas milagrosas. Todo un hombre de ciencia.

El movimiento en casa de Pimienta eras mucho más de lo que había creído que sería y, al vivir sola, no estaba acostumbrada a ver tantas personas. En realidad, hasta desconfiaba un poco de todos.

-En el baño del departamento ha aparecido una prueba irrefutable de que no estamos solos en el universo y de que las conexiones interdimensionales son toda una realidad.- El presentador hizo una pausa dramática para tomar aire que hizo su discurso un poco más grave. Se dirigió a la chica, quien tenía las manos empapadas de sudor. -Dinos, Agripina…

-Pimienta.- Interrumpió ella. Por alguna razón que jamás entendió, sus padres la habían llamado así. Con un nombre que sólo le causaba problemas y burlas de los demás. En secreto ella sabía que esa era una de las causas de haberse ido de casa desde una edad muy temprana.

Baussan titubeó.

-Pimienta, dinos cómo encontraste este fenómeno. Este hoyo de gusano que puede cambiar la historia de la humanidad.

Una alarma sonó en el fondo de su mente. Estaba en televisión y no podía decir cómo había encontrado en realidad el remolino. Necesitaba decir una historia alterna y creíble. Era su momento de brillar. Quizá algún productor de televisión la descubriría y le propondría hacer una telenovela. Después vendrían un par de películas y debería cuidarse de los papparazzis. Ser estrella era todo un reto.

Pero todo ese futuro alterno dependía de decir una muy buena historia.

-Entré para hacer de la chis y lo vi. Ahí estaba.- “Tarada”, dijo la voz interna en su mente al verse en la penosa situación de haber dicho la verdad ante el mejor científico del mundo.

Baussan la miró haciendo un claro un esfuerzo por no reír, mismo que disimuló con una tos muy discreta. Esto tendría que ser fuertemente editado porque “hacer de la chis” no era tan emocionante como “hubo una explosión” o “vi luces en el cielo y un enano plateado me dijo…”.

-Y le dije a mi novio, y pues decidimos llamarlo. Nos gusta mucho su programa, Señor Baussan. Está bien bonito.- Continuó ella mientras arrebataba el micrófono.

Andrés, que había estado mirando la escena desde fuera de cámara, saltó a lado del investigador  y comenzó a hablar.

-Señor Baussan, ¿esto es prueba de que hay vida en otras partes del universo?

Baussan, molesto por la intromisión, respondió de mala gana, pero con su mejor sonrisa de cadena nacional.

-Es prueba irrefutable.- Dijo mirando a la cámara.

Al darse cuenta que con Pimienta y Andrés no lograría nada importante para el programa de televisión, el reportero decidió cambiar de táctica.

-Este tipo de fenómenos son muy extraños. Por medio de ellos, inteligencias superiores se comunican con nosotros. Sígueme, Paco.- Dijo dirigiéndose a la cámara.

Pimienta y Andrés miraron trabajar a todo un profesional. Ella estaba impresionada por la presencia de tan notable investigador, aunque un poco frustrada por haber echado a perder su oportunidad de brillar. Él creía que, de alguna forma, tenía que seguir los pasos de tan notable y acreditado personaje.

Con el aplomo que le daba el aparecer en cámaras, Baussan entró al baño y miró de frente el fenómeno. En menos de un segundo, su expresión de suficiencia y de autoridad cambió a miedo y su mente se aceleró. “Un maldito hoyo de gusano en un excusado. Esto debe ser lo más peligroso que existe. Qué pinche miedo. Espero que no pase na…”

-¿Cómo lo ve?- Preguntó Andrés.

Baussan recuperó el control de sus expresiones y miró a la cámara.

-Es claramente lo que esperaba ver aquí. No es la primera vez que esto me pasa. Hace 10 años viví algo parecido en un pueblo cerca de Kuala Lumpur y el contacto extraterrestre resultó evidente.

Todos los que estaban presentes, Andrés, Pimienta, el camarógrafo y los técnicos, asintieron. Escuchaban hablar al experto y esperaban su dictamen.

Baussan los miró y comprendió que su improvisado público quería que sucediera algo espectacular.

-Lo que hay que hacer es…

Y todos arquearon las cejas. Pimienta contuvo el aliento.

-Jalar de la palanca.

Y sin decir nada más, Baussan bajó el micrófono y con su mano libre jaló la palanca del excusado.

***

El planeta tierra flotaba muy cómodamente en el firmamento. Siempre había estado y era parte normal del panorama espacial.

Hasta que un día un hoyo negro creció de improviso y la devoró.

Desde entonces todo lo que queda en ese lugar es un objeto de porcelana con apariencia de asiento cóncavo.

Fin.

Parte 1, Parte 2

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Hoyo Negro, por Morelos Barros, es el primer cuento que se publica en El Webonauta. La idea es serializar las historias que he escrito a lo largo de los años para que sean leídas y disfrutadas por todo mundo.

Esta obra está protegida bajo la licencia Creative Commons 3.0. La puedes usar como se te pegue la gana, siempre y cuando no ganes dinero con ella y mi crédito esté incluído.

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