El fin de semana pasado fuimos a ver Sherlock Holmes y la experiencia fue miserable.
Estoy sorprendido que digan tanto que el cine es mejor en el cine, cuando ellos mismos son sus peores enemigos.
Esta carta que acabo de mandar a Cinemex lo resume todo:
El domingo 24 de enero (a las 15:20 horas) fui a ver Sherlock Holmes a Manacar y la experiencia fue miserable. Fue todo un viaje al pasado a las salas antiguas.Los problemas fueron muchos:
- La calidad de proyección fue pésima. La película estaba mal centrada en la pantalla y todo borroso. Juro que las copias piratas se ven mejor.
- El audio estaba pésimo. De igual manera, la versión pirata de esta película se escucha mejor.
- Las palomitas me recordaron mucho a las que vendían en los 80’s. Frías, húmedas y hechas pedazos.
¿Cómo es posible que hagan publicidad contra la piratería cuando sus propias proyecciones son tan deficientes?El costo por entrar a sus salas es muy alto, nos castigan con 30 minutos de publicidad antes del filme, nos dan mensajes manipuladores anti piratería… y además la proyección es mala.De verdad no se quejen.Mientras la experiencia de ir al cine sea tan mala y cara, la piratería es una mejor opción.MEJOREN EL SERVICIO.Hagan que valga la pena pagar por ir a sus salas.Nota: los nachos sí estaban buenos.


¿Qué tal?
Fíjate que yo he tenido experiencias similares con esa cadena, si no se “ponen las pilas”, perderán a la ¿poca? audiencia que sigue animándose a ir a sus salas. Yo por mi parte, confieso que ya no asisto a esta cadena, la lealtad cuesta.
Pues yo ya odio todas las cadenas de cines, por muchas razones,(el alto costo, el pesimo servicion, entre otros.) A mi me paso algo similar a tu caso pero en un Cinemark, iba como la mitad de la pelicula y literalmente se quemo la cinta!!! tubimos que esperar como 20 minutos a que la cambiaran, y cuando la pusieron estaba desenfocada, tubimos que verla asi.
P.D. Puedes “denunciarlos” en la pagina http://www.apestan.com/
Saludos
Y acaban de subir sus precios y bastante más que Cinépolis.
Parte de la cruel realidad u.u