Si me preguntaran qué palabra define el mundo que me rodea, a ciegas diría: saturación.

Estamos expuestos a una mega saturación de datos y todos compiten por entrar en nuestro cerebro y quedarse; y así generar una necesidad de comprar, de poseer.

Hay ruido en la calle, toneladas de anuncios, música, voces y en ningún momento nuestra mente puede estar quieta. Esto es nuestro estilo de vida y es tan abrumante que es casi imposible pensar que es bueno estar solos de vez en cuando.

Nos aferramos a lo que poseemos (personas, objetos, ideas) y nos dan valor por lo que portamos, obtenemos, conducimos y producimos. Somos objetos en un sistema infinito de producción y de consumo.

Pero este consumo nos carcome y, antes de que nos demos cuenta, se nos acaban los nervios, sufrimos cansancio crónico y vivimos tan sólo para el fin de semana.

Es la historia de mi vida y creo que de muchos.

Hace muchos años me di cuenta de esto y, aunado a mi inclinación por lo asiático, descubrí el budismo y poco a poco, luego de mucho estudio y práctica, me doy cuenta de que el camino de en medio es el que me funciona. Repara mi mente y me da calma, que está basada en lo sencillo de la vida.

Así que decidí escribir mi experiencia personal en este blog. Hablaremos de budismo como filosofía, no como religión. Promoveremos la sencillez y nos enfocaremos a hacer la vida mucho más ligera. Generaremos tantas endorfinas y felicidad, que será como comer un kilo de chocolate.

Bienvenidos a Choco Buddha, un blog de sencillez y budismo para la vida moderna.

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